SÓLO LOS NIÑOS Y LOS DUENDES SABEN
Sólo los niños y los duendes saben
qué se oculta en las sombras de las cosas,
o qué envuelve a las luces más hermosas.
Los adultos se olvidaron, no entienden
qué esconden las almas de los armarios,
o qué habita las yemas de los dedos,
cuando a tientas desatan los enredos,
del amante que sueña solitarios.
Una vez comprendí que una baldosa
daba paso a un ejército de duendes,
y era un puente a otra realidad dichosa.
Pero no entraré, flotaré en los bordes
de los sueños de mi alma temblorosa.
Sólo pueden los niños y los duendes.
lunes, 21 de noviembre de 2011
sábado, 19 de noviembre de 2011
VOLVER
VOLVER
Vale
Viviré la vida de otro, no la mía
O quizá las vidas de muchos
No me importa
Aún no es tarde para un día volver y ser
aquello que no es mi sino.
Y si muero
también he de volver,
para vivir mi vida, no la de otro.
martes, 15 de noviembre de 2011
FELIZ
FELIZ
Yo he sido feliz en el infierno.
Como un náufrago imposible
en un desierto monstruoso,
espejismo sepultado,
de locura rara y lúcida.
Fui feliz por un instante,
ahora ya ni lo recuerdo.
lunes, 3 de octubre de 2011
UNA DUDA UN PORVENIR UNA POSIBILIDAD
La engañosa certidumbre de otro yo,
o el recuerdo, el espejismo cierto,
oráculo encontrado en el desierto,
de un futuro que huye y del que huyo.
La mirada impostora del espejo,
tras los ojos del otro que adivino,
me desvelan que no hay otro destino,
ni olvido que me deje al que yo dejo.
Pero dudo, siempre dudo, no creo,
que no exista otra estrella que la mía,
ni un mundo diferente del que veo.
Se puede navegar la melodía,
regresar a este mundo como Orfeo,
rescatar cada porvenir que había.
lunes, 19 de septiembre de 2011
SOÑADO, PERDIDO Y AJENO
SOÑADO, PERDIDO Y AJENO
Soñado, perdido y ajeno,
te recito y te interpreto.
No sé aún qué es lo que eres,
pero sé que estoy contigo,
y sé que te pertenezco.
Soy tú, en tu soñado mundo,
tan perdido y tan ajeno,
como un recuerdo lejano
al que ya no reconoces.
lunes, 22 de agosto de 2011
lunes, 15 de agosto de 2011
LUÍS GARCÍA MONTERO
LUÍS GARCÍA MONTERO
Santander, julio ardiente.
Un aula en el palacio.
Casi cien poetas reunidos.
Tu voz que prende y que describe
este mundo atropellado,
con sus amores de plástico.
Y tú subido al autobús del lunes,
en el vórtice de la ciudad de cristal.
Has pagado tu billete y
por supuesto,
ya no debes la factura de la luz.
No veo tus ojos,
más, tras los reflejos de tus gafas,
se presiente una mirada
honesta, tranquila y clara,
una esperanza que niegas
como los buenos creyentes:
convencido y anhelante,
con el ánimo valiente
y con la vista cansada.
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